domingo, 6 de noviembre de 2011

Lejos de la estación de tu amor.

Lejos de la parada de una estación dos jovenes se despedian. Ella lloraba y colgaba en su cuello un collar. Era tan fuerte quizás el amor que se podrian tener que cualquier distancia sería que se haga cada día mas y mas. Desde niños jugaban en la plaza del pueblo, hacía tiempo que caminaban juntos hasta el colegio. El tiempo quizás habia dejado atras lo que ellos sentian, y el futuro egoista nos le pregunto si querian vivirlo juntos. -Me voy y sabes que no puedo volver, tu tienes toda una vida aquí..-El nego con su cabeza y tomo su rostro. -Mi vida va donde vas tu.-Ella beso sus labios y aquel sonido de la campana del tren aproximarse amargo mas aquella despedida. Ella con tan solo 16 años se subia al tren con sus padres y trataba de no mirar atras. Aunque sabia casi sin dudarlo que el estaba llorando, que buscaba una respuesta mirando el suelo. Ella subio y miro por la ventanilla por ultima vez. Esa quizás fue la ultima vez que lo busco en aquella parada. Los años pasarón, ellos al principio hablaban por cartas. Con el tiempo desde emeils, hasta que por determinada atracción del tiempo se termino. El no tuvo mas forma de comunicarse con ella. Seis años luego en la misma parada de aquella estación aquel mismo joven ahora sentado en un banco esperaba quizás un nuevo amor. De un momento al otro el comenzo a sentir aquella vibracion de aquel tren aproximarce. Y fue en ese mismo instante cuando las puertas del tren se abrieron que la vio. Parada con un maletin. Quizás alguna vez ese tren se habia marchado, quizás era ahora era ese el momento. El arrojo a el suelo aquel ramo de flores para su cita. Al entrar aquel vagón el camino hasta donde estaba ella, movio el nudo de su corbata, abrio el primer boton de la camisa y de adentro de el saco aquel collar. Que no hubo un día que no lo mirara para recordarla. Se acerco a su oído y le dijo suavemente. -Siempre te dije que mi vida va a donde vas tu...-Ella cerro sus ojos y no quizo a mirar atras, vio alejarce por la ventanilla aquel lugar de su adolecensia. Tan solo con un poco de aire que le quedaba de emosión. Dijo.-Nunca te olvide, siempre espere el nuevo tren.

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